18.5.09

"Hombre que mira al cielo" (Mario Benedetti)

Mientras pasa la estrella fugaz

acopio en este deseo instantáneo

montones de deseos hondos y prioritarios

por ejemplo que el dolor no me apague la rabia

que la alegría no desarme mi amor

que los asesinos del pueblo se traguen

sus molares caninos e incisivos

y se muerdan juiciosamente el hígado

que los barrotes de las celdas

se vuelvan de azúcar y se curven de piedad

y mis hermanos puedan hacer de nuevo

el amor y la revolución

que cuando enfrentemos el implacable espejo

no maldigamos ni nos maldigamos

que los justos avancen

aunque estén imperfectos y heridos

que avancen porfiados como castores

solidarios como abejas

aguerridos como jaguares

y empuñen todos sus noes

para instalar la gran afirmación

que la muerte pierda su asquerosa puntualidad

que cuando el corazón se salga del pecho

pueda encontrar el camino de regreso

que la muerte pierda su asquerosa

y brutal puntualidad

que si llega puntual no nos agarre

muertos de vergüenza

que el aire vuelva a ser respirable y de todos

y que vos muchachita sigas alegre y dolorida

poniendo en tus ojos el alma

y tu mano en mi mano

y nada mas

porque el cielo ya esta de nuevo torvo

y sin estrellas

con helicóptero y sin dios


Mario Benedetti

Uruguay; 1920-2009


22.4.09

"Antifona" (Manuel Machado)



Ven, reina de los besos, flor de orgía,
amante sin amores, sonrisa loca...
Ven , que yo se la pena de tu alegría
y el rezo de amargura que hay en tu boca.

Yo no te ofrezco amores que tú no quieres;
conozco tu secreto, virgen impura;
amor es enemigo de los placeres
en que los dos ahogamos nuestra amargura.

Amarnos..¡Ya no es tiempo de que me ames!
A ti y a mí nos llevan olas sin leyes.
¡Somos, a un mismo tiempo, santos e infames,
somos, a un mismo tiempo, pobres y reyes.

¡Bah! Yo sé que los mismos que nos adoran,
en el fondo, nos guardan igual desprecio.
Y justas son las voces que nos desdoran...
Lo que vendemos ambos no tiene precio.

Así, los dos, tú amores, yo poesía,
damos por oro a un mundo que despreciamos...
¡Tú, tu cuerpo de diosa; yo el alma mía!...
Ven y reiremos juntos mientras lloramos.
Joven quiere en nosotros Naturaleza
Hacer, entre poemas y bacanales,
el imperial regalo de la belleza,
luz a la oscura senda de los mortales
¡Ah! Levanta la frente, flor siempreviva,
que das encanto, aroma, placer, colores...
Diles con esa fresca boca lasciva...
¡que no son de este mundo nuestros amores!

Igual camino en suerte nos ha cabido;
un ansia igual nos lleva, que no se agota,
hasta que se confundan en el olvido
tu hermosura podrida, mi lira rota.
Crucemos nuestra calle de la amargura
levantadas las frentes, juntas las manos...
¡Ven tú conmigo, reina de la hermosura;
hetairas y poetas somos hermanos!





Manuel Machado
Sevilla, 1874-Madrid, 1947






13.4.09

"Nocturno" (Gabriela Mistral)

Padre nuestro que estas en los cielos,
¿por que té has olvidado de mi?
Te acordaste del fruto en Febrero,
al llagarse su pulpa rubí.
¡Llevo abierto también mi costado,
y no quieres mirar hacia mi!
Te acordaste del negro racimo,
y lo diste al lagar carmesí;
y aventaste las hojas del álamo,
con tu aliento en el aire sutil.
¡Y en el ancho lagar de la muerte
aún no quieres mi pecho exprimir!
Caminando vi abrir las violetas,
el falerno del viento bebí,
y he bajado amarillos, mis párpado,
por no ver más enero ni abril.
Y he apretado la boca, anegada
de la estrofa que no he de exprimir.
¡Has herido la nube de otoño,
y no quieres volverte hacia mi!
Me vendió el que beso mi mejilla:
me negó por la túnica ruin.
Yo en mis versos el rostro con sangre,
como Tú sobre el paño, le di;
y en mi noche del Huerto, me han sido:
Juan cobarde, y el Ángel, hostil.
Ha venido el cansancio infinito
a clavarse en mis ojos, al fin:
el cansancio del día que muere
y el del alba que debe venir;
¡el cansancio del cielo de estaño
y el cansancio del cielo de añil!
Ahora suelto la martín sandalia
y las trenzas pidiendo dormir.
Y perdida en la noche, levanto
el clamor aprendido de Ti:
Padre nuestro que estas en los cielos,
¿por qué te has olvidado de mí?
Gabriela Mistral
Chile, 1884-Nueva York, 1956

6.4.09

"La Saeta" (Antonio Machado)

(El Greco)

"¿Quien me presta una escalera
para subir al madero,
para quitarle los clavos
a Jesús el Nazareno?"
(Saeta popular)
¡Oh, la saeta , el cantar
al Cristo de los gitanos,
siempre con sangre en las manos,
siempre por desenclavar!
¡Cantar del pueblo andaluz
que todas las primaveras
anda pidiendo escaleras
para subir a la Cruz!
¡Cantar de la tierra mía,
que echa flores
al Jesús de la agonía,
y es la fe de mis mayores!
¡Oh, no eres tú mi cantar!
¡No puedo cantar, ni quiero,
a ese Jesús del madero,
sino al que anduvo en el mar!
Antonio Machado
Sevilla, 1875-Colliure (Francia), 1939

18.2.09

"Defensa de la alegrìa" (Mario Benedetti)


Defender la alegría como una trinchera
defenderla del escandalo y la rutina
de la miseria y los miserables
de las ausencias transitorias
y las definitivas

defender la alegría como un principio
defenderla del pasmo y las pesadillas
y los neutrales y de los neutrones
de las dulces infamias
y los graves diagnósticos

defender la alegría como una bandera
defenderla del rayo y la melancolía
de los ingenuos y de los canallas
de la retorica y los paros cardiacos
de las endemias y las academias

defender la alegría como un destino
defenderla del fuego y de los bomberos
de los suicidas y los homicidas
de las vacaciones y del agobio
de la obligaciòn de estar alegres
defender la alegría como una certeza
defenderla del oxido y la roña
de la famosa patina del tiempo
del relente y del oportunismo
de los proxenetas de la risa

defender la alegría como un derecho
defenderla de dios y del invierno
de las mayúsculas y de la muerte
de los apellidos y las lastimas
del azar
y también de la alegría


Mario Benedetti (Uruguay; 1920)

10.2.09

"Despertar" (B.Guardado Rodriguez

Que tristeza y que frió se siente
cuando, confiando,
se llama a una puerta.
Y se espera, porque es de justicia,
compasión aparte,
que se vea abierta.
Y se llama una vez y cien veces;
y se vuelve a llamar nuevamente.
Y la puerta sigue
fría, inamovible.
Cerrada, en silencio.
Es cuando se deja, o al menos se intenta,
renunciar a todo;
no creer ya en anda.
Es cuando se piensa
que el amor empezó y acabo en el Calvario.
Que aquel sacrificio tremendo;
aquellos raudales de sangre
que regaron la tierra reseca,
con idea de fructificarla,
fueron infructuosos;
estériles. !Nada¡
Que se quedo todo en hipocresia;
en falsas palabras.
El riego fue inútil.
!Continúan resecas las almas¡

Bernardo Guardado Rodriguez

Aviles ( Asturias) ; 1913-1982

4.2.09

"No volvere a ser joven" (Gil de Biedma)



Que la vida iba en serio
uno lo empieza a comprender más tarde
-como todos los jóvenes, yo vine
a llevarme la vida por delante.

Dejar huella quería
y marcharme entre aplausos
-envejecer, morir, eran tan sólo
las dimensiones del teatro.

Pero ha pasado el tiempo
y la verdad desagradable asoma:
envejecer, morir,
es el único argumento de la obra.
---
Jaime Gil de Biedma (Barcelona; 1929-1990)

2.2.09

"Se equivoco la paloma" (Rafael Alberti)

"Paloma de la Paz" (Pablo Picasso)

---
Se equivoco la paloma.
Se equivocaba.

Por ir al norte, fue al sur.
Creyó que el trigo era agua.
Se equivocaba.

Creyó que el mar era el cielo,
que la noche, la mañana.
Se equivocaba.

Que las estrellas, roció;
que la calor, la nevada.
se equivocaba.

Que tu falda era su blusa;
que tu corazón, su casa.
Se equivocaba.

(Ella se durmió en la orilla.
Tú, en la cumbre de una rama.)



Rafael Alberti
El Puerto de Santa María (Cadiz) ,1902-1999))





28.1.09

"Adolescencia" (Vicente Aleixandre)


Vinieras y te fueras dulcemente,
de otro camino
a otro camino. Verte,
y ya otra vez no verte.
Pasar por un puente a otro puente.
-El pie breve,
la luz vencida alegre-.

Muchacho que sería yo mirando
aguas abajo la corriente,
y en el espejo tu pasaje
fluir, desvanecerse.


Vicente Aleixandre (Sevilla 1898; Madrid 1987)

20.1.09

"La Aurora" (F. Garcia Lorca)


La aurora de Nueva York tiene
cuatro columnas de cieno
y un huracán de negras palomas
que chapotean las aguas podridas.

La aurora de Nueva York gime
por las inmensas escaleras
buscando entre las aristas
nardos de angustia dibujada.

La aurora llega y nadie la recibe en su boca
porque allí no hay ni esperanza posible.
A veces las monedas de enjambres furiosos
taladran y devoran abandonados niños.

Los primeros que salen comprenden con sus huesos
que no habrá paraíso ni amores deshojados;
saben que van al cieno de números y leyes,
a los juegos sin arte, a sudores sin fruto.

La luz es sepultada por cadenas y ruidos
en impúdico reto de ciencia sin raíces.
Por los barrios hay gentes que vacilan insomnes
como recién salidas de un naufragio de sangre.

Federico Garcia Lorca
(Fuente Vaqueros, Granada, 1898-Viznar, Granada, 1936)



17.1.09

"Oda a la Pobreza" (Pablo Neruda)

Cuando nací,
pobreza,
me seguiste,
me mirabas
a través
de las tablas podridas
por el profundo invierno.
De pronto
eran tus ojos
los que miraban desde los agujeros.
Las goteras,
de noche,
repetían
tu nombre y tu apellido
o a veces
el salero quebrado,
el traje roto,
los zapatos abiertos,
me advertían.
Allí estaban
acechándome
tus dientes de carcoma,
tus ojos de pantano,
tu lengua gris
que corta
la ropa, la madera,
los huesos y la sangre,
allí estabas
buscándome,
siguiéndome
desde mi nacimiento
por las calles.
Cuando alquile una pieza
pequeña, en los suburbios,
sentada en una silla
me esperabas,
o al descorrer las sabanas
de un hotel oscuro,
adolescente,
no encontré la fragancia
de la rosa desnuda,
sino el silbido frió
de tu boca.
Pobreza
me seguiste
por los cuarteles y los hospitales,
por la paz y la guerra.
Cuando enferme tocaron
a la puerta:
no era el doctor, entraba
otra vez la pobreza.
Te vi sacar mis muebles
a la calle:
los hombres
los dejaban caer como pedradas.
Tu, con amor horrible,
de un montón de abandono
en medio de la calle y de la lluvia
ibas haciendo
un trono desdentado
y mirando a los pobres
recogías
mi ultimo plato haciéndolo diadema.
Ahora,
pobreza,
yo te sigo.
Como fuiste implacable,
soy implacable.
Junto
a cada pobre
me encontraras cantando,
bajo cada sabana
de hospital imposible
encontraras mi canto.
Te sigo,
pobreza,
te vigilo,
te cerco,
te disparo,
te aislo,
te cerceno las uñas,
te rompo
los dientes que te quedan.
Estoy
en todas partes:
en el océano con los pescadores,
en la mina
los hombres
al limpiarse la frente,
secarse el sudor negro, encuentran
mis poemas.
Yo salgo cada día
con la obrera textil.
Tengo las manos blancas
de dar el pan en las panaderías.
Donde vayas,
pobreza,
mi canto
esta cantando,
mi vida
esta viviendo,
mi sangre
esta luchando.
Derrotare
tus pálidas banderas
en donde se levanten.
Otros poetas
antaño te llamaron
santa,
veneraron tu capa,
se alimentaron de humo
y desaparecieron.
Yo
te desafió,
con duros versos te golpeo el rostro,
te embarco y te destierro.
Yo con otros,
con otros , muchos otros,
te vamos expulsando
de la tierra a la luna
para que allí te quedes
fría y encarcelada
mirando por un ojo
el pan y los racimos
que cubrirán la tierra
de mañana.
-----
Pablo Neruda (Chile; 1904-1973)
--
La publicacion de este poema de Neruda me gustaría fuese una aportación al Manifiesto contra el hambre, que desde el blog "Diario de Cornelivs",se promueve para el día 30 de enero, para mas información encontrareis su enlace en mi blog "Un grano de arena", sumaros a el como mínimo aportaremos nuestra solidaridad.

10.12.08

"La Rosa axada" (Bernardo Guardado)

¿Oise'l clarin de guerra!

Nel inciertu xardin, faltu de riegu.
una rosa marchita mira'l .

Y Xime acongoxada.

Cuando'l foscu chiquillo
que non topa
un pegazu de pan sobre la mesa,
arremete furiosu
contra l' axada rosa.
la flor dexa cayer sos fueyes seques
sobre'l cucho qu'empuerca sos aromes.


Bernardo Guardado Rodriguez (Aviles, Principado de Asturias; 1913-1982)

"El dulce milagro" (Juana de Ibarbourou"



¿Que es esto? !Prodigio¡ !Mis manos florecen¡

!Rosas, rosas rosas, a mis dedos crecen¡

Mi amante besóme las manos y en ellas,

!oh gracia¡, brotaron rosas como estrellas.


Y voy por la senda voceando el encanto,

y de dicha alterno sonrisa con llanto,

y bajo el milagro de mi encantamiento

se aroman de rosas las alas del viento.


Y murmura al verme la gente que pasa:

-¿No veis que esta loca? Tornadla a su casa.

Dice que en las manos le han nacido rosas

y la va agitando, como mariposas.


!Ah, esa pobre gente que nunca comprende

un milagro de estos, y que solo entiende

que no nacen rosas mas que en los rosales

y que no hay mas trigo que el de los trigales¡


Que requiere lineas y color y forma,

y que solo admite realidad por norma.

Que cuando uno dice: - Voy con la dulzura,

de inmediato buscan a la criatura.


Que me digan loca, que en celda me encierren,

que con siete llaves la puerta me cierren,

que junto a la puerta pongan un lebrel,

carcelero rudo, carcelero fiel.


Cantare lo mismo: -!Mis manos florecen¡

!Rosas, rosas, rosas, a mis manos crecen¡

Y toda mi celda tendrá la fragancia

de un inmenso ramo de rosas de Francia.



Juana de Ibarbourou (Uruguay ; 1892-1979)

25.6.08

La Casada Infiel (F. G. Lorca)

Y que yo me la lleve al rió
creyendo que era mozuela,
pero tenia marido.

Fue al noche de Santiago
y casi por compromiso.
Se apagaron los faroles
y se encendieron los grillos.
En las ultimas esquinas
toque sus pechos dormidos,
y se me abrieron de pronto
como ramos de jacintos.
El almidón de su enagua
me sonaba en el oído
como una pieza de seda
rasgada por mil cuchillos.
Sin luz de plata en sus copas,
los arboles han crecido
y un horizonte de perros
ladra muy lejos del rió.

Pasadas las zarzamoras
los juncos y los espinos,
bajo su mata de pelo
hice un hoyo sobre el lino.
Yo me quité la corbata.
Ella se quitó el vestido.
Yo, el cinturón con revolver.
Ella, sus cuatro corpiños.
Ni nardos ni caracolas
tienen el cutis tan fino,
ni los cristales con luna
relumbran con tanto brillo.
Sus muslos se me escapaban
como peces sorprendidos,
la mitad llenos de lumbre,
la mitad llenos de frió.
Aquella noche corrí
el mejor de los caminos,
montado en potra de nácar
sin bridas y sin estribos.
No quiero decir, por hombre,
las cosas que ella me dijo.
La luz del entendimiento
me hace ser muy comedido.
Sucia de besos y arena
ya me la lleve del rió.
Con el aire se batían
las espadas de los lirios.

Me porte como quien soy.
Como un gitano legitimo.
Le regale un costurero
grande, de raso pajizo,
y no quise enamorarme
por que teniendo marido,
me dijo que era mozuela
cuando la llevaba al rió.

Federico Garcia Lorca
(Fuente Vaqueros,Granada, 1899-Viznar, Granada,1936)


17.6.08

Guerra (Miguel Hernandez)


(Guernica ;1937)
--
La vejez en los pueblos.
El corazón sin dueño.
El amor sin objeto.
La hierba, el polvo, el cuervo.
¿Y la juventud?


En el ataúd.


El árbol, solo y seco.
La mujer, como un leño
de viudez sobre el lecho.
El odio sin remedio.
¿Y la juventud?


En el ataúd.




Miguel Hernandez (Orihuela, 1910- Alicante, 1842)