20.1.09

"La Aurora" (F. Garcia Lorca)


La aurora de Nueva York tiene
cuatro columnas de cieno
y un huracán de negras palomas
que chapotean las aguas podridas.

La aurora de Nueva York gime
por las inmensas escaleras
buscando entre las aristas
nardos de angustia dibujada.

La aurora llega y nadie la recibe en su boca
porque allí no hay ni esperanza posible.
A veces las monedas de enjambres furiosos
taladran y devoran abandonados niños.

Los primeros que salen comprenden con sus huesos
que no habrá paraíso ni amores deshojados;
saben que van al cieno de números y leyes,
a los juegos sin arte, a sudores sin fruto.

La luz es sepultada por cadenas y ruidos
en impúdico reto de ciencia sin raíces.
Por los barrios hay gentes que vacilan insomnes
como recién salidas de un naufragio de sangre.

Federico Garcia Lorca
(Fuente Vaqueros, Granada, 1898-Viznar, Granada, 1936)



17.1.09

"Oda a la Pobreza" (Pablo Neruda)

Cuando nací,
pobreza,
me seguiste,
me mirabas
a través
de las tablas podridas
por el profundo invierno.
De pronto
eran tus ojos
los que miraban desde los agujeros.
Las goteras,
de noche,
repetían
tu nombre y tu apellido
o a veces
el salero quebrado,
el traje roto,
los zapatos abiertos,
me advertían.
Allí estaban
acechándome
tus dientes de carcoma,
tus ojos de pantano,
tu lengua gris
que corta
la ropa, la madera,
los huesos y la sangre,
allí estabas
buscándome,
siguiéndome
desde mi nacimiento
por las calles.
Cuando alquile una pieza
pequeña, en los suburbios,
sentada en una silla
me esperabas,
o al descorrer las sabanas
de un hotel oscuro,
adolescente,
no encontré la fragancia
de la rosa desnuda,
sino el silbido frió
de tu boca.
Pobreza
me seguiste
por los cuarteles y los hospitales,
por la paz y la guerra.
Cuando enferme tocaron
a la puerta:
no era el doctor, entraba
otra vez la pobreza.
Te vi sacar mis muebles
a la calle:
los hombres
los dejaban caer como pedradas.
Tu, con amor horrible,
de un montón de abandono
en medio de la calle y de la lluvia
ibas haciendo
un trono desdentado
y mirando a los pobres
recogías
mi ultimo plato haciéndolo diadema.
Ahora,
pobreza,
yo te sigo.
Como fuiste implacable,
soy implacable.
Junto
a cada pobre
me encontraras cantando,
bajo cada sabana
de hospital imposible
encontraras mi canto.
Te sigo,
pobreza,
te vigilo,
te cerco,
te disparo,
te aislo,
te cerceno las uñas,
te rompo
los dientes que te quedan.
Estoy
en todas partes:
en el océano con los pescadores,
en la mina
los hombres
al limpiarse la frente,
secarse el sudor negro, encuentran
mis poemas.
Yo salgo cada día
con la obrera textil.
Tengo las manos blancas
de dar el pan en las panaderías.
Donde vayas,
pobreza,
mi canto
esta cantando,
mi vida
esta viviendo,
mi sangre
esta luchando.
Derrotare
tus pálidas banderas
en donde se levanten.
Otros poetas
antaño te llamaron
santa,
veneraron tu capa,
se alimentaron de humo
y desaparecieron.
Yo
te desafió,
con duros versos te golpeo el rostro,
te embarco y te destierro.
Yo con otros,
con otros , muchos otros,
te vamos expulsando
de la tierra a la luna
para que allí te quedes
fría y encarcelada
mirando por un ojo
el pan y los racimos
que cubrirán la tierra
de mañana.
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Pablo Neruda (Chile; 1904-1973)
--
La publicacion de este poema de Neruda me gustaría fuese una aportación al Manifiesto contra el hambre, que desde el blog "Diario de Cornelivs",se promueve para el día 30 de enero, para mas información encontrareis su enlace en mi blog "Un grano de arena", sumaros a el como mínimo aportaremos nuestra solidaridad.

10.12.08

"La Rosa axada" (Bernardo Guardado)

¿Oise'l clarin de guerra!

Nel inciertu xardin, faltu de riegu.
una rosa marchita mira'l .

Y Xime acongoxada.

Cuando'l foscu chiquillo
que non topa
un pegazu de pan sobre la mesa,
arremete furiosu
contra l' axada rosa.
la flor dexa cayer sos fueyes seques
sobre'l cucho qu'empuerca sos aromes.


Bernardo Guardado Rodriguez (Aviles, Principado de Asturias; 1913-1982)

"El dulce milagro" (Juana de Ibarbourou"



¿Que es esto? !Prodigio¡ !Mis manos florecen¡

!Rosas, rosas rosas, a mis dedos crecen¡

Mi amante besóme las manos y en ellas,

!oh gracia¡, brotaron rosas como estrellas.


Y voy por la senda voceando el encanto,

y de dicha alterno sonrisa con llanto,

y bajo el milagro de mi encantamiento

se aroman de rosas las alas del viento.


Y murmura al verme la gente que pasa:

-¿No veis que esta loca? Tornadla a su casa.

Dice que en las manos le han nacido rosas

y la va agitando, como mariposas.


!Ah, esa pobre gente que nunca comprende

un milagro de estos, y que solo entiende

que no nacen rosas mas que en los rosales

y que no hay mas trigo que el de los trigales¡


Que requiere lineas y color y forma,

y que solo admite realidad por norma.

Que cuando uno dice: - Voy con la dulzura,

de inmediato buscan a la criatura.


Que me digan loca, que en celda me encierren,

que con siete llaves la puerta me cierren,

que junto a la puerta pongan un lebrel,

carcelero rudo, carcelero fiel.


Cantare lo mismo: -!Mis manos florecen¡

!Rosas, rosas, rosas, a mis manos crecen¡

Y toda mi celda tendrá la fragancia

de un inmenso ramo de rosas de Francia.



Juana de Ibarbourou (Uruguay ; 1892-1979)

25.6.08

La Casada Infiel (F. G. Lorca)

Y que yo me la lleve al rió
creyendo que era mozuela,
pero tenia marido.

Fue al noche de Santiago
y casi por compromiso.
Se apagaron los faroles
y se encendieron los grillos.
En las ultimas esquinas
toque sus pechos dormidos,
y se me abrieron de pronto
como ramos de jacintos.
El almidón de su enagua
me sonaba en el oído
como una pieza de seda
rasgada por mil cuchillos.
Sin luz de plata en sus copas,
los arboles han crecido
y un horizonte de perros
ladra muy lejos del rió.

Pasadas las zarzamoras
los juncos y los espinos,
bajo su mata de pelo
hice un hoyo sobre el lino.
Yo me quité la corbata.
Ella se quitó el vestido.
Yo, el cinturón con revolver.
Ella, sus cuatro corpiños.
Ni nardos ni caracolas
tienen el cutis tan fino,
ni los cristales con luna
relumbran con tanto brillo.
Sus muslos se me escapaban
como peces sorprendidos,
la mitad llenos de lumbre,
la mitad llenos de frió.
Aquella noche corrí
el mejor de los caminos,
montado en potra de nácar
sin bridas y sin estribos.
No quiero decir, por hombre,
las cosas que ella me dijo.
La luz del entendimiento
me hace ser muy comedido.
Sucia de besos y arena
ya me la lleve del rió.
Con el aire se batían
las espadas de los lirios.

Me porte como quien soy.
Como un gitano legitimo.
Le regale un costurero
grande, de raso pajizo,
y no quise enamorarme
por que teniendo marido,
me dijo que era mozuela
cuando la llevaba al rió.

Federico Garcia Lorca
(Fuente Vaqueros,Granada, 1899-Viznar, Granada,1936)


17.6.08

Guerra (Miguel Hernandez)


(Guernica ;1937)
--
La vejez en los pueblos.
El corazón sin dueño.
El amor sin objeto.
La hierba, el polvo, el cuervo.
¿Y la juventud?


En el ataúd.


El árbol, solo y seco.
La mujer, como un leño
de viudez sobre el lecho.
El odio sin remedio.
¿Y la juventud?


En el ataúd.




Miguel Hernandez (Orihuela, 1910- Alicante, 1842)









12.6.08

Olas gigantes...(G. A. Becquer)


Olas gigantes, que os rompéis ,bramando
en las playas desiertas y remotas;
envuelto entre las sabanas de espuma,
¡llevadme con vosotras!
Ráfagas de huracán, que arrebatáis
del alto bosque las marchitas hojas;
arrastrado en el ciego torbellino,
¡llevadme con vosotras!
Nubes de tempestad, que rompe el rayo,
y en fuego ornáis las desprendidas orlas;
arrebatado entre la niebla oscura,
¡llevadme con vosotras!
llevadme, por piedad, adonde el vértigo
con la razón me arranque la memoria...
¡¡Por piedad!...¡Tengo miedo de quedarme
con mi dolor a solas!
Gustavo Adolfo Becquer (Sevilla,1836-1870)

10.6.08

La sed (Delmira Agustini)



-Tengo sed, sed ardiente- dije a la maga, y ella

me ofreció sus néctares-. Eso no: ¡me empalaga!-

Luego una rara fruta, con sus dedos de maga

exprimió en una copa, clara como una estrella;

y un brillo de rubíes hubo en la copa bella.

Yo probé. -¡Es dulce, dulce! Hay días que me halaga

tanta miel, pero hoy me repugna, me estraga-.

Vi pasar por los ojos del hada una centella.

Y por un verde valle perfumado y brillante,

llevome hasta una clara corriente de diamantes,,.

-¡Bebe dijo! - Yo ardía; mi pecho era una fragua.

Bebí, bebí, bebí la linfa cristalina...

¡Oh frescura!, ¡oh pureza!, ¡oh sensacion divina!

-Gracias, maga; y bendita la limpieza del agua.


Delmira Agustini (Uruguay,1890-1914)

La que comprende.. (Alfonsina Storni)


Con la cabeza negra caída hacia adelante
esta la mujer bella, la de mediana edad,
postrada de rodillas, y un cristo agonizante
desde su duro leño, la mira con piedad.

En los ojos la carga de una enorme tristeza,
en el seno la carga del hijo por nacer,
al pie del blanco Cristo que esta sangrando reza;
-Señor; el hijo mio, ¡que no nazca mujer!

Alfonsina Storni (Suiza, 1892-Argentina,1938)

7.6.08

Rosa íntima (Juan Ramón Jiménez)

(Todas las rosas son la misma rosa,
¡amor! La única rosa.
Y todo queda contenido en ella,
breve imagen del mundo,
¡amor! La única rosa.)
Rosa, la rosa... (Pero aquella rosa...)
La primavera vuelve
con la rosa
grana, rosa, amarilla, blanca , grana;
y todos se embriagan con la rosa,
la rosa igual a la otra rosa,,.
¡Igual es una rosa que otra rosa?
¿Todas las rosas son la misma rosa?
Sí (pero aquella rosa).
La rosa que se aisla en una mano,
que se huele hasta el fondo de ella y uno,
la rosa para el seno del amor,
para la boca del amor y el alma.
(...Y para el alma era aquella rosa
que se escondía dulce entre las rosas,
y que una tarde ya no se vio más.
¿De que amarillo aquella fresca rosa?)
Todo, de rosa en rosa, loco vive,
la luz, el ala, el aire,
la onda y la mujer,
y el hombre, y la mujer y el hombre.
La rosa pende bella
y delicada para todos,
Su cuerpo sin penumbra y sin secreto,
a un tiempo lleno y suave,
intimo y evidente, ardiente y dulce.
Esta rosa, esa rosa, la otra rosa...
Sí (pero aquella rosa...).
Juan Ramón Jiménez ( Moguer, 1881-Puerto Rico, 1958)

5.6.08

El Arpa (G. A. Bécquer)


Del salón en el ángulo oscuro,
de su dueño tal vez olvidada,
silenciosa y cubierta de polvo
Veíase el arpa
¡Cuanta nota dormía en sus cuerdas,
como el pájaro duerme en las ramas,
esperando la mano de nieve
que sepa arrancarlas!
¡Ay!- pensé- cuántas veces el genio
así duerme en el fondo del alma,
y una voz, como Lázaro espera
que le digan: "Levántate y Anda"

Gustavo Adolfo Bécquer (Sevilla, 1836-1870)

3.6.08

Negra Sombra (Rosalia de Castro)





Cando penso que te fuches,

negra sombra que me asombra,

ó pé dos meus cabezales

tornas facendome mofa.


Cando maxino que es ida

no mesmo sol te ma amostras

y eres estrela que brila,

i eres o vento que zoa.


Si cantan, e ti que cantas,

si choran, e ti que choras

i es o mormurio do río

y es a noite es a aurora.





En todo estas e ti es todo,

pra min i e min mesma moras,

nin me abandonaras nunca

sombra que sempre me asombras




Rosalia de Castro (Santiago de Compostela, 1837-Padron,1885)



"Gratia Plena" (Amado Nervo)

Todo en ella encantaba, todo en ella atraía;
su mirada, su gesto, su sonrisa, su andar...
El ingenio de Francia de su boca fluía.
Era "llena de gracia" como el Avemaría;
¡quien la vio no la pudo ya jamas olvidar!

Ingenua como el agua, diáfana como el día,
rubia y nevada como Margarita sin par,
el influjo de su alma celeste, amanecía...
Era "llena de gracia" como el Avemaría;
¡quien la vio no la pudo ya jamas olvidar!

Cierta dulce y amable dignidad la investía
de no sé qué prestigio lejano y singular.
Más que muchas princesas, princesa parecía;
era "llena de gracia" como el Avemaría;
¡quien la vio no la pudo ya jamas olvidar!

Yo goce el privilegio de encontrarla en mi vía
dolorosa; por ella tuvo fin mi anhelar
y cadencias arcanas logro mi poesía.
Era "llena de gracia" como el Avemaría;
¡quien la vio no la pudo ya jamas olvidar!

¡Cuanto, cuanto la quise! Por diez años fue mía;
¡pero flores tan bellas nunca pueden durar.
Era "llena de gracia" como el Avemaría;
y a la Fuente de gracia de donde procedía,
se volvió.. ¡como gota que se vuelve a la mar!

Amado Nervo (Mejico, 1970-1919)

Este es otro Poeta que siempre me recuerda las veladas familiares en que mi padre nos leia.

2.6.08

Suprema Ofrenda (Juana de Ibarbourou)

¿Tienes sed, amante? Morderé una vena,

de estas que me azulan el puño como una

ramazón de luna,

y una copa llena de vino tendrás.

Y en la copa plena

tu sed calmaras.

Y yo he de azuzarte:

-Bebe, amante ;bebe,

pues vaso como este ya nunca hallaras.


¡Bebe, bebe, bebe! Y he de quedar blanca

como mármol limpio, como yeso nuevo.

Mientras a tus labios traspaso esta viva

corriente ardorosa que en las venas llevo.

Y tan blanca, tan blanca seré,

que acaso embriagado, después me dirás:

-Agua del camino que apago mi sed,

¡en que fría piedra contenida estas!


Juana de Ibarbourou (Uruguay, I892-1979)

31.5.08

La Musa del Arroyo (Emilio Carrere)

I
Cruzábamos tristemente
las calles llenas de luna,
y el hambre bailaba una
zarabanda en nuestra mente.
Al verla triste y dolida,
yo la besaba en la boca.
-¿Por que aborreces la vida,
risa loca?
No llores, rosa carnal,
que yo robare el tesoro
de la tiara papal
para tus cabellos de oro.-
Y un espíritu burlón
que entre las sombras había,
al escuchar mi canción
se reía, se reía.
II
De la fría fuente clara
en el sonoro cristal,
la luna brillaba igual
que una moneda de plata.
Temblaba su mano breve
de blanca y sedeña piel.
-¡Que bonita cae la nieve
y que cruel!-
-No tiembles yo haré un corpiño
para tus senos triunfales,
con la pompa del armiño
de los mantos imperiales.-
Y un espíritu burlón
que entre las frondas había,
al escuchar mi canción
se reía, se reía..
III
Noche de desolaciones
eterna, que llame en vano
con la temblorosa mano
en los cerrados mesones.
Lloraba un violín distante
con tanta melancolía
como nuestra vida errante.
-¡Reina mía!
Da tu dolor al olvido;
Yo te contare la historia
de una princesa ilusoria
de un reino que no ha existido.-
Y un espíritu burlón
y cruel que en la calle había,
al escuchar mi canción
se reía, se reía...
IV
¡Triste voluntad rendida
al dolor de la pobreza!
-¡Oh la infinita tristeza
de la amada mal vestida!-
Palabra de amor que esconde
la llaga que va sangrando,
y andar, siempre andar. ¿Adonde?
¿Y hasta cuando?
-Ya apunta la claridad...
Ya veras como se muestra
propicia y mágica nuestra
madre, la Casualidad.-
Y en la encrucijada umbría
de la suerte impenetrable,
la Misera, la implacable,
se reía, se reía.
Emilio Carrere ( Madrid,1880-1947)
Este poema me lo leía mucho mi padre, cuando era niña, y ha dejado una profunda huella en mi.
Poeta del modernismo, Emilio Carrere, fue sin duda el cantor de la Bohemia.